La procrastinación es un complejo transtorno del
comportamiento que a todo el mundo nos afecta en mayor o menor medida. Consiste
en postergar de forma sistemática aquellas tareas que debemos hacer, que son
cruciales para nuestro desarrollo y que son reemplazadas por otras más
irrelevantes pero más placenteras de llevar a cabo. Es asumida popularmente
como simple "pereza".
Este sencillo hecho, que a simple vista parece inofensivo y que no puede perjudicar a nadie, esconde tras de sí un posible trastorno: la procrastinación, la necesidad irrefrenable de dejar casi todo lo que se hace para más adelante.
La irrupción de las nuevas tecnologías y los varios nuevos gadgets que nos rodean han ayudado a propiciar y aumentar el número de personas que se entretienen haciendo“otras cosas” en lugar de cumplir con sus obligaciones.
Los especialistas señalan que son tres las causas
principales del hecho de procrastinar:
·
Por evasión, cuando se evita empezar una tarea por miedo al
fracaso. Es un problema de autoestima.
Por activación, cuando se posterga una tarea hasta que ya no
hay más remedio que realizarla. Es un problema contrario al anterior.
Por indecisión, típico de las personas indecisas que
intentan realizar la tarea pero se pierden en pensar la mejor manera de hacerlo
sin llegar a tomar una decisión.
La procrastinación es algo que todos en algún momento de nuestra vida hemos padecido, lo hemos de haber hecho por diferentes causas pero la mayoría de veces es por hacer algo mas divertido o mas entretenido que las cosas que de verdad debemos estar haciendo, de esa manera evadimos u olvidamos responsabilidades que tarde o temprano aparecerán en nuestras agendas una vez mas, y cosas que necesitan de gran organización por el hecho de que da mucho trabajo las dejamos para ultimo momento, cuando ya no hay tiempo para organizarlas bien y realizamos muchas veces trabajos mediocres, esto poco a poco nos va definiendo como personas y nos hace individuos irresponsables y no los mas eficientes en cualquier ámbito que ocupemos. Por eso para ser mejores personas debemos aprender a organizar nuestro tiempo y cumplir con los horarios que nos propongamos, empezando con cosas simples para poder llegar a las mas complejas.
Lo hemos sabido durante miles de
años: los animales nos hacen sentir bien. Incluso nos hacen bien cuando
no están mordiendo nuestros zapatos, por supuesto. Durante los últimos
20 años, han surgido investigaciones sobre las interacciones entre
humanos y animales, y han comprobado que las personas que tienen
mascotas son más felices y saludables. Visitan al médico con menor
frecuencia, se divierten más y se sienten más seguras que quienes no
tienen una mascota. ¿A qué se debe esto? Sin importar cuántas novedades
tecnológicas tengamos, los humanos son animales, y la necesidad de estar
cerca de otros animales es una parte fundamental de ser humano, de
acuerdo con Alan Beck, director del Center for the Animal-Human Bond en
la Universidad de Purdue. He aquí algunos de los muchos roles saludables
que juegan los animales en nuestras vidas.
Mejoran el ánimo
Como cualquier actividad
agradable, jugar con una mascota puede mejorar el estado de ánimo al
aumentar los niveles de serotonina y dopamina, dice Beck. Es más, el
contacto con los animales puede aumentar de inmediato los niveles de
oxitocina, la hormona que nos hace sentir bien al activar los centros
placer del cerebro, y es famosa por ser liberada durante el orgasmo. Al
realizar una tarea estresante, la gente sufre menos estrés cuando sus
mascotas están con ellos que cuando están con un cónyuge, un familiar o
un amigo cercano, según un estudio realizado en 2002 en la Universidad
Estatal de Nueva York en Buffalo. La influencia calmante de una mascota
inclu
so funciona mejor para controlar la presión arterial alta que los
medicamentos más utilizados.
Son tus entrenadores personales
¿Quién
lleva de paseo a quién? Los estudios sugieren que los beneficios
humanos de llevar a tu mascota a satisfacer sus necesidades fisiológicas
rivalizan con los de la vejiga llena de Fido. Los dueños de perros que
pasean a sus mascotas con frecuencia se mantienen más activos y son
menos propensos a tener sobrepeso que quienes no tienen o no pasean a un
perro, según indica un estudio entre más de 2.000 adultos. ¿Y si no
sales a caminar con tu gato, hámster o iguana? Incluso si tienes ese
tipo de mascota, lo más probable es que aun así te ejercites más que
quienes no tienen una mascota, de acuerdo con Beck. Todos los dueños de
mascotas tienen que realizar alguna actividad física para cuidar de sus
los animales, y a menudo se mantienen activos para tocarlos, abrazarlos,
jugar y estar cerca de ellos.
Actúan como mariposas sociales
Tus amigos
animales pueden ayudarte a hacer amigos humanos. Múltiples estudios han
demostrado que caminar con un perro en público lleva a tener a más
conversaciones. ¿Por qué? La gente asume que los dueños de mascotas son
amables y accesibles, dice Beck. Pero las habilidades sociales animales
incluyen más que facilitar los encuentros con otras personas. "Parte de
la asistencia social que obtenemos de los seres humanos también la
obtenemos de los animales", dice Beck, quien señala que tener un perro y
un gato es mucho más común en las parejas casadas y familias con niños
que en los hogares unipersonales. Los animales son una extensión de
nuestro sistema de apoyo social natural, no un reemplazo para este,
afirma el Sr. Beck.
Alivian el corazón
Las mascotas son más que
reconfortantes. También reducen el riesgo de padecer enfermedades
cardiovasculares y ataques al corazón al reducir la presión arterial
sistólica, el colesterol en plasma, y los niveles de triglicéridos. Y
los dueños de mascotas que sufren de ataques al corazón tienen mayores
tasas de supervivencia que quienes no las tienen. Un año después de
sufrir un ataque al corazón, a pesar de su gravedad, los dueños de
perros son más propensos a seguir con vida que los que no tienen uno.
Mientras que muchos de los beneficios cardiovasculares se pueden
atribuir a la mera presencia de un animal, el aumento de la actividad
física entre los dueños de mascotas también está vinculado a las mejoras
de la función cardíaca.
Son monitores de la salud
"Oler
cambios químicos en el cuerpo realmente no es diferente de olfatear
drogas o bombas", dice Beck. "Los animales pueden detectar cambios que
ni siquiera podemos percibir en nosotros mismos". Es por eso que más y
más animales están siendo entrenados para monitorear la salud de sus
dueños a través de programas como Dogs4Diabetics. Un tercio de los
animales domésticos que viven con personas con diabetes, incluyendo
perros, gatos, conejos, e incluso aves, exhiben cambios dramáticos en su
comportamiento cuando disminuyen los niveles de glucosa en la sangre de
sus propietarios. Y después de sólo tres semanas de entrenamiento, los
perros pueden detectar el cáncer de mama y de pulmón con una efectividad
de hasta el 97%, según un estudio publicado en la revista Integrative
Cancer Therapies. Los animales también pueden sentir la llegada de las
crisis epilépticas, y los animales serviciales son capaces de advertir a
sus dueños e indicarles que se sienten o se acuesten antes del inicio
de la convulsión
Fortalecen el sistema inmune
Tener una
mascota es la inmunoterapia de la naturaleza. Los niños que viven en
hogares con mascotas asisten a la escuela tres semanas más por año que
los que no tienen mascotas. Y mientras más animales domésticos tengan
los niños, menos alergias desarrollarán en la edad adulta. También son
menos propensos a padecer eccema, y tienen niveles más altos de algunas
sustancias químicas en su sistema inmune, lo que se traduce en un
sistema inmunológico más fuerte en general. Al frenar el estrés y
reducir los niveles de sustancias químicas nocivas como el cortisol y la
norepinefrina, las mascotas fortalecen aún más la inmunidad de por
vida.
Son terapeutas infantiles
Las
interacciones con animales son enormemente beneficiosas para el
desarrollo de los niños, especialmente aquellos con problemas de
desarrollo, dice Beck. Los niños con autismo frecuentemente son capaces
de interactuar con los animales domésticos cómodamente, lo que a su vez
puede ayudarles en sus interacciones con otros niños, mientras que la
experiencia sensorial de acariciar un animal puede ser un alivio para
los niños, de acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud. El cuidado
de una mascota puede alentar a los niños (especialmente aquellos con
desorden de déficit de atención e hiperactividad) a centrar su atención,
y enseñarles que su cuidado no es sólo "el trabajo de mamá", dice Beck.
Además, el Manual Estadístico para el Diagnóstico de los Trastornos
Mentales, el manual oficial de la Asociación Americana de Psiquiatría
usado en la clasificación de trastornos mentales, señala que la
tartamudez a menudo está ausente cuando los niños hablan con los
animales domésticos.